El vaticinio certero de Abinader

El vaticinio certero de Abinader

Por Orlando Gil.

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EL RECADO
Luis Abinader me mandó a decir con Ruddy González, saliendo de la misa aniversario de la Junta Central Electoral, que le ganaría a Hipólito Mejía 70 a 30. Era justo preguntarse entonces qué comía Abinader que adivinaba, pues era impensable que superara a Mejía y menos con una diferencia tan grande. La percepción (repito: la percepción) era de que Abinader sería primero en las encuestas, pero que en las votaciones Mejía se lo llevaría por delante. Hay situaciones que no se miden, y que Mejía sabe provocar, pero sobre todo que su fortaleza descansaba en el trabajo de campo. Los seguidores del exmandatario decidieron dejar las cosas así, y no fastidiar a la opinión pública con reclamos, y como los gatos tapar con tierra las inmundicias. Un ánimo nuevo, diferente, y políticamente inteligente. Pensaron, con justa razón, que lo que no pudieron ganar en la convención, pueden acrecentarlo en la campaña, si Abinader resulta tan generoso como suponen. El hecho de entregarse tan pronto, y no deslucir su victoria, tiene un valor, y debe pagarse en oro.

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EL SASTRE
El factor encuestas fue importante para posicionar a Luis Abinader, pero no fueron tanto las encuestas como la estrategia, y más que todo, el estratega. Cambiar estrategia y estratega resultó capital para mejorar porcentajes y hacerse con la candidatura. Ahí entra Leonardo Aguilera y su firma Centro Económico del Cibao, dando carne y vida a unas conocidas cuartetas: “Cualquier bejuquito amarra/ cualquier soguita hace un ñú/ cualquier sastre de campo/ al del pueblo le hace un flú ”. Aguilera fue la parte que no se vio, a pesar de lo decisiva, y sobre todo, lo peleada. Santiago es campo para los capitaleños, y mucho más para los expertos en marketing político que traen del extranjero, y cuya única virtud, según se demuestra en cada campaña, es que cobran en dólares. Cuando se van, y siempre se van, dejan derrotas a diestra y a siniestra, pues esa y no otra es la experiencia. Pierden aquí, pierden allá, hasta que un día el billete sale, porque tiene que salir un número, y se produce el chepazo de sus vidas.

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HISTORIA
Aguilera había trabajado con los Abinader cuando José Rafael, el padre de Luis, fue candidato a senador por Santiago en la boleta del PRD, en 1998. Después lo hizo con Hipólito Mejía en las elecciones del 2012, y a partir del 2013 con los dos. Con Mejía y con Abinader. Y digo que con ambos, pues en ese entonces los datos del Centro Económico del Cibao eran dados a conocer en sus actos de conjunto. Aunque más adelante, ya en el 2014, Aguilera asumiera como propia, en cuanto a consultoría, estrategia e investigación, la candidatura de Abinader. No obstante, conviene decir que no llegó a esa posición paseando en coche, sino partiendo corozos. Tuvo que librar batallas, adentro y afuera, hasta imponer su línea de trabajo, pues de nada sirven las encuestas si no se hace una justa apreciación de los números. Existía en la campaña de Abinader una especie de dicotomía. La publicidad iba por un lado y la estrategia por otro, como si no fueran piezas de un mismo vehículo.

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EL PALO
La situación era incómoda, tirante, entre Aguilera y el representante de Bendixen y Asociados, Fernan Amadis, hasta que en Enero de este año el primero se rebeló: o él o yo, obligando a Luis Abinader a tomar una decisión que ahora, de seguro, reconocerá tácticamente correcta. Fue cuando Aguilera, con todos los poderes, presentó un spot que se correspondía con la línea estratégica que postulaba: Con Luis se Gana. El mensaje era en teoría subliminal: que con Mejía no, pero el efecto fue tan inmediato, y directo en la práctica, que a poco tiempo Abinader subía 20 puntos. Esa publicidad, y la que le siguió, fue el principio del fin, y esa nueva situación, tan holgada, permitió a Abinader gozarse en la víspera, pero sobre todo bufear a periodistas que consideraba contrarios a su causa. Incluso, no tuve que esperar mucho para comprobar la certeza del recado que me enviara con Ruddy González. A las dos y media de la tarde del Domingo 26 de Abril, un boca de urna se adelantó a las cifras oficiales y habló por mil años: consumatun est…

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